Artículo: ¿De verdad sirve la terapia con imanes?

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Alejandra de Witt

Cuando algo está de moda todo mundo habla de ello, pero ¿de verdad sabes de qué se trata la terapia con imanes? Como su nombre lo dice, la magnetoterapia es una técnica que aplica campos magnéticos al cuerpo con propósitos terapéuticos. Es un método no invasivo y seguro que puede ser usado independientemente o ir de la mano con otro tratamiento, no solamente alternativo como la homeopatía o la herbolaria, sino aun con la medicina o alopática. Ha probado estadísticamente y en laboratorio su eficacia para tratar muchas enfermedades, pero quienes la hemos usado sabemos que su efecto más espectacular y evidente es el alivio del dolor y su ayuda para conciliar el sueño.
Claro está que a diferencia de los analgésicos y los tranquilizantes, esta terapia no tiene efectos secundarios. Nunca leeremos en alguna revista de chismes el caso de algún actor de Hollywood, rockero o millonario que muera a causa de su dependencia a los imanes. La Organización Mundial de la Salud ha emitido una declaración en la que confirma que los campos estáticos magnéticos no representan riesgos para la salud. Hasta el día de hoy, nadie, en ningún país, ha reportado complicaciones cuando ha usado los magnetos apropiadamente. Ciertamente que existen condiciones en las que una persona no debe usar magnetoterapia y éstas son: cuando posee un marcapasos, un defibrilador, una bomba de insulina o cualquier otro aparato médico electrónico. Tampoco se aconseja si la persona está embarazada, aunque en esto habría que hacer un paréntesis. Si bien no se ha llevado a cabo un estudio exhaustivo sobre los efectos de la magnetoterapia durante el embarazo, el protocolo internacional establece que no deben usarse magnetos durante el primer trimestre de gestación. Así que para mayor precaución se desaconseja su uso durante todo el embarazo.
La magnetoterapia ha acompañado al hombre desde los tiempos más antiguos. Su uso está documentado hace más de tres mil años en India y China. Sin embargo, el tamaño y el peso de los magnetos que se usaban hasta tiempos recientes hacían difícil su uso. En la actualidad, materiales magnéticos más fuertes han permitido un uso más efectivo y específico de la magnetoterapia. Y si hablamos de cifras, 150 millones de personas en el mundo reportan haberla usado y suman miles los estudios clínicos que se han realizado desde 1960 en los Estados Unidos, Japón y Europa sobre sus innumerables beneficios.
En cuanto a reconocimientos, la magnetoterapia ya tiene, por decirlo así, su cédula profesional. El NCCAM (siglas en inglés del Centro Nacional para las Medicinas Complementarias y Alternativas) de Estados Unidos, clasifica la terapia magnética como una forma de medicina energética. Como bien sabemos, los estadunidenses son muy cautelosos –y con razón– en otorgar reconocimiento a cualquier forma de terapia alternativa, pues los charlatanes se arriesgan a enfrentar demandas millonarias o a pasar largos años en la cárcel.
Existen varias teorías sobre cómo funciona la magnetoterapia. La que a mí me parece más acertada dice que todas las funciones corporales y mentales son controladas por campos electromagnéticos producidos por el movimiento de partículas electroquímicas llamadas iones. Cuando se produce un golpe y el tejido resulta dañado, iones con carga positiva se mueven hacia el área afectada, provocando dolor e inflamación. Para aliviar ambos y sanar, los campos electromagnéticos de la zona dañada deben recuperar su equilibrio normal. La aplicación de un campo magnético ayuda a que los campos electromagnéticos restablezcan sus niveles normales. El campo magnético relaja las paredes capilares, así como los músculos de alrededor y los tejidos relacionados, permitiendo que se incremente el flujo sanguíneo. Una mayor cantidad de oxígeno y nutrientes son transferidos más rápidamente al área afectada, mientras las toxinas vinculadas con la inflamación son eliminadas.
En cuanto a su efectividad, de acuerdo con la mayoría de los expertos en este campo, si los productos de magnetoterapia son fabricados y usados adecuadamente, pueden ser hasta un 90 efectivos. Este porcentaje rebasa por mucho el alcance de la medicina alopática.
Existen tres tipos básicos de magnetos usados en magnetoterapia:

Magnetos flexibles de goma. Son similares a los imanes de refrigerador, aunque los usados en magnetoterapia son mucho más fuertes y gruesos. La potencia de los magnetos se mide en Gauss y este tipo posee un rango de 2300 a 2650 Gauss. Para darnos una idea, los imanes de refrigerador tienen cerca de 1500 Gauss.
Magnetos de cerámica. Elaborados con carbonato de estroncio y óxido de hierro, son disponibles comercialmente en artículos de 2300 (grado 1), 3800 (grado 5) y 3950 Gauss (grado 8). Algunos productores especializados ofrecen rangos de 4000 a 4300 Gauss.
Magnetos de neodimio. Están hechos con una mezcla de neodimio, un raro elemento químico, hierro y boro. Los que se comercializan tienen 10 800 (grado 27) u 11 000 Gauss (grado 30). Algunos productores especializados ofrecen rangos de 12 300 (grado 35) y 12 800 Gauss (grado 38).
Después de utilizar magnetos durante los últimos diez o doce años, te recomiendo que para obtener los mejores resultados tomes en cuenta que: 1) la clave para aliviar dolor y obtener salud es la persistencia. Si no usas el producto todos los días de la manera en que se te recomendó, el problema no desaparecerá, 2) algunas veces el dolor puede venir de un lugar que no duele. Por ejemplo, el dolor de rodilla puede ser un resultado de un problema de cadera. Si la terapia con magnetos no parece funcionar, trata de aplicar el magneto en un área relacionada, 3) al respecto, como vimos en el artículo anterior, los productos de magnetoterapia pueden aplicarse sobre puntos de acupuntura.
Mucha gente se pregunta qué tan rápido funciona la magnetoterapia. Mi respuesta es que eso depende del tipo de padecimiento, su severidad y qué tanto tiempo has tenido la molestia o dolor. Cada cuerpo responde distinto. Curiosamente, por lo común las personas mayores responden más rápido a la terapia que los jóvenes. En dolores agudos, mucha gente se comienza a sentir mejor en uno o dos días. Algunos hemos visto resultados en horas o incluso minutos. Pero en dolores relacionados con padecimientos crónicos, puede tomar varios días o aun una semana o dos antes de que te sientas bien.
¿En qué momento parar el tratamiento? Piensa que si bien tu dolor puede haber desaparecido, los huesos y el tejido dañado pueden tardar un tiempo en repararse y sanar, así que calcula un tiempo razonable dependiendo del padecimiento. Por ejemplo, si desaparecen las molestias provocadas por una torcedura, sigue usando el cojín magnético varios días o una semana, dependiendo de lo grave de la torcedura. En padecimientos crónicos como artritis, una vez que el dolor y la inflamación disminuyen, continúa usando los magnetos durante varios días. Si dejas de usarlos y tu dolor regresa, vuelve a aplicarlos durante algún tiempo.
Personalmente he probado esta terapia en problemas de espalda, en dolor de articulaciones y para inducir el sueño. En el primer caso el dolor se reduce porque los campos magnéticos negativos reequilibran las concentraciones de iones dentro de las células nerviosas. En el segundo el incremento del transporte de calcio estimula la reparación y crecimiento del cartílago al tiempo que reduce el dolor. En el tercero hay que recordar que la glándula pineal, localizada en el centro del cerebro, produce una secreción llamada melatonina. La secreción de esta sustancia se incrementa hacia las últimas horas de la tarde y prepara el cuerpo y la mente para dormir. Los ciclos circadianos o de vigilia y sueño, están sincronizados por la producción de melatonina. Y como la glándula pineal contiene cristales de magnetita, es fácilmente influible por campos magnéticos externos. Ya sea por situaciones de estrés o con la edad, la producción de melatonina decrece, haciendo difícil conciliar el sueño. También influye la época del año, sobre todo en las personas que viven en latitudes más al norte o al sur, dado que el campo magnético de la Tierra disminuye durante los meses de invierno, lo que puede conducir a una desincronización de los ciclos circadianos y a una condición conocida como desorden estacional afectivo, el cual se caracteriza por depresión recurrente asociada con insomnio, apetito desordenado y antojo de carbohidratos. Al aplicar un campo magnético externo en la forma de una cobija o una almohada magnética, la secreción de melatonina puede rebalancearse y volver a sincronizar los ciclos circadianos.
Para las personas que usan silla de ruedas y para quienes pasamos muchas horas sentadas, un respaldo o un asiento magnético es una bendición. Eso se debe a que tales artículos reducen los espasmos musculares y relajan la tensión muscular provocada por la posición sedente. Y si creen que exagero al decir que es una bendición, pregúntele a mi espalda en este mismo momento.

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Bansal, H. L. y Bansal, R. S., Curación magnética, Yug.
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